Conocer gente en llamas

A Irene Mineko, por nuestro querido Angelo Doménico, un pequeño sabio en un mundo de caminantes. Los Bolívar: historia y raíces Esteban Palacios firma la carta, luego la relee con detenimiento y espolvorea secante sobre la tinta fresca. La misiva tiene el cometido de informar a su padre, don Feliciano Palacios, sobre el avance detallado de sus gestiones ante la Corte de Madrid. Esteban ha recibido un encargo de larga data, incluso su presencia en la metrópoli española se había justificado por aquella solicitud en beneficio de sus dos sobrinos, los dos hijos varones de Concepción Palacios y de Juan Vicente de Bolívar y Ponte. El encargo dado a Esteban nacía de un deseo imperecedero de los Bolívar: realizar las gestiones para obtener para los niños Bolívar los títulos de nobleza que enaltecieran su apellido. Para el primogénito de los Bolívar, Juan Vicente, como su padre, se estaba gestionando el marquesado de San Luis y para el pequeño Simón se esperaba tener el título de conde de Casa Palacios. Al fondo, a la izquierda, fachada de la casa natal de Simón Bolívar, el que sería el Libertador, en Caracas.

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Peleas entre sus propias bandas y conflictos con las autoridades eran los protagonistas de aquellas noches. El presente ha tomado otro rostro, pero la endeblez y el amedrentamiento siguen imperantes. Desde temprano, el sonido de varias escobas comienza a escucharse sobre las aceras aledañas a la mencionada avenida.

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